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Luís Eduardo Bobadilla

Nació en Bajo Grande (corregimiento de El Carmen de Bolívar), el 23 de octubre de 1940. Cursó sus primeros estudios en el Instituto Torres de su ciudad natal, el bachillerato lo hizo en el Colegio Barranquilla para varones. Posteriormente ingreso al Ministerio de Salud Pública, en donde se desempeño por espacio de 29 años como técnico en desarrollo y promoción de la comunidad.

Cauces del llanto (Barranquilla, Editorial Antillas, 1990), es su primer libro, recoge un grupo de sonetos y poemas de diferentes etapas. Le canta al amor, al desamor, a las injusticias, al terruño que lleva impregnado en lo más profundo de su corazón.  Poemas breves (Barranquilla, Editorial Antillas, 1991), donde hace un profundo despliegue de la poesía amorosa, al lado de su amada Adela, es el antídoto para sus eternas tristezas que envejecen el corazón pero despiertan la inspiración de los verdaderos poetas. Si preguntan por (Barranquilla, Editorial Antillas, 1992), es un trasegar por la historia de su corregimiento, su municipio, la Costa Caribe hasta descansar en reflexiones universales que angustian a los poetas. De cara al mar (Barranquilla, Editorial Antillas, 1993), es un poemario que recoge imágenes vivas, resplandecientes, vividas en la heroica ciudad de Cartagena, con su belleza natural y un inmenso mar que invita a la libertad, al placer, a disfrutar plenamente las bellezas naturales.

Tiene tres libros inéditos: Para acallar silencios, desde mi propia voz, A vuelo de pájaros.

Actualmente vive en la ciudad de Cartagena junto a su esposa, sus dos hijos y los nietos, gozando merecidamente de su pensión.

Del libro Cauces del llanto publicamos:

 

Un hombre cualquiera

Un hombre cualquiera.

Humilde,

pobre.

Con un traje cualquiera,

con una cara cualquiera,

con una mano derecha cualquiera.

 

Porque para estar con la rosa,

con el agua,

con los panes,

con la humildad,

con el pueblo,

no da derecho

sino a ser un hombre cualquiera.

 

Esto he querido ser yo:

Sencillamente un hombre cualquiera.

 

Amorosamente

Estoy

tan amorosamente

unido a todo,

que, a veces,

olvidándome del nombre,

comienzo por llamarme Andrés,

Alfonso,

Carlos,

árbol,

piedra,

lluvia,

pueblo...

O, sencillamente: nada!

 

Del libro Poemas breves (divido en dos partes, Canto a Adela y en gotas del Tiempo).   De Canto a Adela destacamos:

 

Poema No 6

Si los dioses

no fueran tan dioses,

yo te llamaría mi dios,

o mi diosa.

 

Buscaría

y te pondría

un nombre de aire:

Alondra, por ejemplo.

Y te construiría un templo

con estatura de almendra…

 

Si los dioses

no fueran tan dioses,

yo te llamaría mi dios,

o mi diosa:

Mi Alondra, por ejemplo.

 

Poema 18

Has vuelto a mí,

sencilla y llana,

como todas las cosas humildes.

 

El aire de tus pasos

entreteje sonrisas

para toda la tarde.

 

Del azul de tu falda

se han prendido mis sueños…

 

Para reconciliarme contigo

(Tú y mi corazón de niño!),

me ha sido necesario

recurrir al olvido.

 

Y angosta

nos ha resultado la calle

para que pase el recuerdo…

 

 

Poema 20

La mano en el mentón.

Limpia la frente.

Desnuda y limpia el alma…

 

Y por los cielos

anchurosos y profundos

de su cara,

un par de girasoles extraviados,

entre un denso rebaño de algodones,

junto al límite exacto del ensueño.

 

 

Poema 23

Para que no te resulte

tan fácil

olvidarme,

me volveré:

La canción que más te gusta.

La imagen reiterada de tus ojos.

El cielo azul de tu frente.

El aroma de tu jardín.

Los helechos de tu patio.

El aire de tu cara.

La brisa de tu pelo.

El umbral de tu puerta.

La luna de tu espejo.

El mástil de tu velero.

Las alas de tu nostalgia.

Los volcanes de tu pecho.

La soledad de tu alcoba.

El sueño que más te duele.

La porción que te hace falta…

 

Mas, si…

No, no te resultará fácil!

 

De la segunda parte llamada En gotas del tiempo destacamos.

 

Poema 3

Humanamente pura,

la poesía

es el gran río del amor…

 

Nace

con la humildad de las piedras,

descubre el llanto,

y da su nombre al dolor!

 

Del libro A VUELO DE PÁJARO mostramos:

 

Mis Manos

Mis manos cansadas.

Mis manos ya viejas...

 

Dejarán mis manos

de llorar por dentro?

Por los miles y miles

de muertos en combate...?

 

25 de diciembre

El dios del Capitalismo es injusto,

hasta con los niños del pueblo.

 

Mundo aparte

A golpes de conciencia,

hube de reinventarme

un mundo aparte.

Omnímodo.

A ras

con la virtualidad,

la ubicuidad,

la omnisapiencia...

 

Para,

definitivamente así,

por lo menos,

irle cerrando el paso a la añoranza.

 

Para matar el tiempo

Presa de los aburrimientos

y fastidiado de todo,

he escrito en las paredes,

como para matar el tiempo:

 

De nuevo, la gran mentira...

Dizque el siglo que termina.

Dizque el nuevo milenio que comienza...

 

Advertencia

Que no hay salida posible.

Que todo está perdido.

Que todo fue una ilusión...

 

Sueño o revelación?

Al menos,

así me lo han confirmado

los sagrados duendes que habitan la poesía.