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Home Moisés Morante Narváez

Moisés Morante Narváez

Nació en El Carmen de Bolívar el 25 de Noviembre de 1956, Médico egresado de la Universidad del Norte, con título de Auditor Médico, otorgado por la San Agustín de la Universidad de Cartagena, actualmente vinculado como catedrático en la Universidad de Cartagena.

ESCRITOS Y PONENCIAS

  • Córdoba, La Cintura de Bolívar.
  • Autor de Investigaciones Arqueológicas y Antropológicas de la Cultura Zenú en el municipio de Córdoba (Bolívar)
  • Autor de la Letra y Música del Himno del Municipio de Córdoba (Bolívar)
  • Ponencia: “Origen del hombre Americano y la Cultura Zenú” ante el primer encuentro de Historiadores de la Costa Atlántica (Mompox)
  • Autor del estudio de Factibilidad de la Empresa Solidaria de Salud Montes de María para el Ministerio de Salud de Colombia.
  • Coautor del Proyecto POBLADO COPRE (Corregimiento orientado hacía acciones ecológicas y el desarrollo sostenible) Zambrano – Bolívar.
  • Coautor del Proyecto PROMOCIÓN Y EDUCACIÓN PARA LA SALUD P.E.P.S para los municipios de El Carmen de Bolívar y Zambrano.
  • Investigación y recopilación Batalla Mancomoján 187 aniversario – Vídeo para TV local de El Carmen de Bolívar.
  • Ensayo sobre el Sitio de María La Alta.
  • Vida y Obra de Amado Cervantes.
  • Biografía de Jaime Arrieta Garizao.
  • Historia de la Revolución y Emancipación “Batalla de Mancomoján”
  • Perfil del Semanario “Ecos de la Montaña”
  • Breves sobre Historia
  • Antología de Poesía Erótica (compilación)
  • Discursos Varios
  • La Helda en El Carmen de Bolívar
  • El Carmen de Bolívar a propósito de su nombre.
  • Documentos sobre la participación de El Carmen de Bolívar en el Conflicto colombo- peruano.
  • Rafael Uribe Uribe en El Carmen.
  • Las Calles de Mi Pueblo.
  • Exposición “Mi Santuario”
  • Refundación de El Carmen
  • El Carmerazo, 60 años de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán
  • La Cultura: Puntada Angular en la Reconstrucción del Tejido Social Montemariano
  • Córdoba (Bolívar): A Propósito de su Nombre
  • El Poder Para Qué
  • Módulo “Brigadas” Para el Programa Administración de Servicios de Salud del CREAD Universidad de Cartagena
  • El Quehacer, Otra Herramienta Pedagógica
  • Tradiciones Montemarianas, La Oralidad

Rafael Uribe Uribe en El Carmen de Bolívar.

Rafael Uribe Uribe, el caudillo del pueblo estuvo en dos ocasiones en esta Villa Meritoria, durante los aciagos días de la Guerra de los Mil Días, confrontación bipartidista, que terminó con la pérdida de Panamá después de los convenios de Nerlandia y del Buque de guerra Wisconsin. De su primera visita, queda una carta fechada el 30 de Agosto de 1.900 que envió a Don Antonino Madrid, en la cual en tono enérgico llama la atención sobre la lentitud con que se manejan las cosas por estos lugares y le recrimina, el no haber cumplido a cabalidad una orden por él impartida; menciona en esa carta al médico Doctor Leopoldo Angulo y a Arturo Martínez Carrascal, termina su corta misiva con una frase lapidaria que aun sigue vigente “Estoy viendo que lo único abundante por aquí es la cosecha de desengaños”. Esta carta la conserva el Archivo de las Memorias de El Carmen, gracias a la gentileza del Doctor Víctor Ramiro Angulo Baños cuya familia la había guardado por un siglo (la cual está en regular estado de conservación y que es legible en el 85 %) quien nos la cedió en calidad de celosos vigilantes de nuestro patrimonio.

Dice Sebastián Mesa Merlano, en la Canzona instaló el general Rafael Uribe Uribe  su campamento; allí restauró sus fuerzas y desde allí le dijo a sus compatriotas de Antioquia, que si de veras ambicionaban la tierra prometida, vinieran a los bosques de El Carmen a plantar en ellos sus toldas de trabajo. Durante esas estadías en el cerro de Peralonzo de la Canzona, debió extraviar una primorosa daga que fue desenterrada hace 5 años y la cual se mantiene en excelente estado de conservación en nuestro Archivo, podríamos afirmar que él era su poseedor ya que algunos grabados como el “triangulo con el ojo en el centro” que aparece en el billete de un dólar de los Estados Unidos de América y el echo histórico comprobado que nuestro copartidario era masón, donde llegó a ascender al Grado 33 y otro signo como lo es la rosa que es un simbolismo de la masonería y alguna filosofía afín, la cual está grabada en su empuñadura, nos fundamentan dicha teoría.

Para esas calendas conoce y degusta el café de la Canzona, recordado en su libro “Por la América del Sur” donde afirma que la calidad de dicho producto no tiene nada que envidiar al café de Caldas, referencia similar lo hace sobre el algodón. El poeta e historiador carmero Rafael Redondo Mendoza, recoge en la páginas de “Daguerrotipos Liberales” las agridulces biografías de guerrilleros liberales, exclusivamente bolivarenses que pelearon en la Guerra de los Mil Días. Con su estilo bravo, su fuerza vernácula, su vanguardia literaria y su profunda capacidad psicológica, nos deja en su grande folleto las más interesantes trazas de los más ignotos héroes del combate y la fiereza; lo anterior lo asevera Aníbal Esquivia Vásquez (AVE) en el prólogo de la obra donde se describe a: Ignacio Mendoza Bermúdez, Jesús María Lugo, Joaquín Mercado Robles, Porfirio Puerta, Manuel Córdoba, Eneas Herazo, Oscar Augusto Domínguez, Enrrique Watts y Filadelfo Urueta.

Durante esa confrontación vinieron gentes del interior del país y algunos dejaron prole, tales como los Cortés que alguno ostentaba el título de Mariscal y que en la Niña Montes oriunda de Caracolí, encontramos sus vestigios genéticos. También los genes del general se regaron por estos lares, cuando un primo de él, tuvo un hijo con Sara Baena llamado Luís Uribe y este a su vez engendró a Cielo Uribe que fue poetisa. Sara Baena además tuvo a Joche Jiménez y a la niña Elvira de Romero esposa de Sebastián Romero que tenía el oficio de herrero. La esposa de Luís Uribe Baena fue Francia Volpe quien al enviudar se comprometió con Armando Malo Catalán.

Para esa época bajaron un muerto NN que era un militar al parecer de alto rango, hasta El Carmen desde la Canzona y en el cementerio en el sitio de su inhumación construyeron un monumento al soldado desconocido que consistía en un cañón situado verticalmente en material de ladrillo y cal, como atestiguan ancianos que conocieron dicho monumento.

De su segunda visita ocurrida el 15 de Noviembre de 1.902 queda el recuerdo impreso en la memoria colectiva, ya que en esa ocasión se le brindó un agasajo en casa de Modesta Paredes de Angulo (vivienda que hoy corresponde a la Casa Cural), en donde se le sirvió el almuerzo en vajilla de porcelana importada, ese día sirvió de padrino de bautismo acompañado por Doña Elena Malo de Madrid a la niña Matilde Arrieta Fernández (madre de Doña Albertina Leal esposa de Euclides Bejarano), quien naciera el 6 de Septiembre de 1.896 y cuyos abuelos maternos eran Dionisio Fernández y Rosalía Pareja. Cuando llegó a Corozal y le preguntaron ¿Cómo le fue?, él respondió: ¡Muy bien, tanto que comí con cuchara de oro!

Cuenta la tradición corroborada por escritos que en casa de los Madrid Malo, las tías estaban tejiendo una bandera para regalársela al General Uribe Uribe y que cuando llegaron las tropas gobiernistas comandadas por Salazar, la soldadesca puso la casa patas arriba y no lograron encontrar la susodicha bandera por que la habían escondido debajo un moisés en que dormía un niño y que fue lo único que respetaron ya que hasta los pianos que existían en esa casa fueron revisados a punta de bayoneta. Otra versión del desenlace la encontramos escrita el la obra teatral “La Bandera” de Néstor Madrid Malo quien llegara a ocupar la gobernación del Atlántico y es que, una de las jóvenes que vivían en la casa logró colocársela a guisa de falda y por ello los soldados no lograron encontrarla.

Refiriéndonos a la misma casa y en esa época, cuentan, que se suscitaban batallas desde esa vivienda de dos pisos y las tropas resguardadas en la torre frontal Sur de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, es decir entre liberales y conservadores gobiernistas que desalojaban a los residentes usurpando su morada, cierta vez desde la casa dispararon y lograron herir a alguien que estaba en la torre cayendo este al piso, coincidiendo que el muerto era padrastro de quien había disparado y que estaba en el bando opuesto.

Espectáculos grotescos como el anterior anotado era la norma y cuando llegaban las tropas del gobierno comandadas por el general Víctor M. Salazar, a esta comunidad cuyos ciudadanos pertenecían netamente al glorioso partido liberal, se producían atropellos y desmandes en la población civil, ocurriendo que en más de una ocasión prendían fuego a la población cuyas casas tenían en su gran mayoría techura de palma, era tanta la sevicia utilizada que cuando construían la casa de Manuel Belisario Romero (localizada en el extremo occidental de la Plaza de Molongo y que algunas veces sirvió tras el despojo de sus habitantes,  de guarnición temporal) fueron tirados en las zanjas para las bases de sus paredes a personas, y sus cuerpos comidos por los goleros y los cerdos; cuenta Don Antonio Bustillo Gallo que en la esquina de esa casa, hasta hace poco se veía en el piso la sombra de un cuerpo que fue quemado por los negros sirvientes de esa casa y que había sido herido en alguna escaramuza y abandonado por sus compañeros; el dueño de casa estaba huyendo para Calamar cuando esos hechos sucedieron y sus hijos los cuidaban los sirvientes. Si pudiésemos hacer un estudio arqueológico de las paredes de la casa Madrid Malo y de los cimientos de la última casa referenciada podríamos corroborar estos hechos.

Uribe Uribe dejó una huella indeleble en la conciencia carmera y cuando años después de su vil asesinato ocurrida el 15 de Octubre de 1.914, en Cartagena le erigieron un monumento en su nombre, le tocó en suerte representarnos dignamente con el discurso de apertura el elocuente y hombre de letras Genaro R. Martínez autor de nuestro épico himno que canta a los vencedores de la Batalla de Mancomoján.