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Néstor Augusto Malo

Nació en El Carmen de Bolívar, en 1909. Estudio la secundaria en Cartagena, donde también estudio contabilidad. Conformó, junto con José Nieto, Jacinto Fernández, Gustavo Ibarra Merlano, y otros jóvenes escritores, el grupo "Mar y Cielo", que buscaban renovar los viejos modelos de la poesía colombiana, en cierta forma se identificaban con los poetas de "Piedra y Cielo". Publicó en 1943 el libro de poesías Los pájaros de la lluvia. La obra esta llena de fantasía, belleza e imágenes. Su segunda obra fue Las flautas del viento editada en 1965. Mucha de su producción quedó inédita. Murió en Barranquilla en 1975.

 

Flauta de diciembre.

Noche de nardo y cristal,

cielo de ámbar y jacinto.

 

Por las acacias en flor,

sube el violín de los grillos.

 

Sube el corazón del agua

a hilar rumor en los nidos.

 

Vibra en el aire de jazmín

la guitarra de los pinos.

 

Fulge la felpa del césped

en pedrería de rocío.

 

Invisibles manos, bordan

oro de estrellas en los lirios.

 

Gira en júbilo de azules

la rueda de los sentidos.

 

Y un viento alegre, meciendo

arpas de luna en el río.

 

 

Carmen María.

Poema inédito dedicado a su amor platónico.

 

Carmen, la angelical Carmen María,

la dulce rubia de pupilas francas,

la de sedosas manecitas blancas

cual albo lírico de melancolía.

 

Enamorada y loca, se ha casado.

Su boca, estuche que juzgué sagrado,

es hoy clavel doliente y deshojado

por las torpes caricias de otra boca.

 

Quien sabe si mas tarde

en el callado fastidio del placer

y agobiado su noble corazón por hondos males.

 

Cruce, apacible por su mente por su mente inquieta,

la triste figura del poeta

que deshojó a su paso madrigales.

 

 

Romance de la molinera.

Morena, color de arena,

pelo en sombras, busto altivo.

Ojazos de media noche,

boca en miel de tarando.

 

Al suave son de la mano,

gira que gira, el molino.

Y al rítmico balanceo,

en la jaula del corpiño,

los senos revolotean

como palomos ariscos.

 

Muele y muele. Y mientras muele,

en el fondo del molino

se hace arrullo el corazón

pulverizado del trigo.

 

Muele y muele. Y mientras muele,

los ojazos, distraídos,

se van por aquella loma

donde se pierde un camino.

La loma aquella, por donde

un ya lejano domingo

se fue lo que hiciera alegre

las tardes de su plantío.

 

Al suave son de la mano

sigue girando el molino.

y mientras muele, y del fondo

sube, apagado, un gemido,

el juvenil corazón,

molinero conmovido,

rítmicamente también

muele en el pecho suspiros.